¿Buscas consuelo o la verdad en tu vida?

La verdad y su búsqueda:

La búsqueda de la verdad es un proceso que dura toda una vida, mas bien diria “varias”.
La verdad hace crecer. Y crecer -como dijo una querida profesora mía- duele, duele mucho. Crecer es un proceso largo y  que muchas veces combina un proceso de deconstrucción y construcción. Deconstruimos todas las dependencias que la sociedad nos ha creado y nos hemos creado. Deconstruimos las cadenas de patrones familiares ancestrales que nos atan a repetir comportamientos, creencias que otros nos han legado o a los que estamos “atados”. También deconstruimos lo que creiamos ser, para poder renacer y saber lo que realmente somos, más alla de lo que nos han contado en la cultura, nación, religión o sistema en el que hemos sido socializados.

“Crecer”:

Todos más o menos hemos tenido ese sabor agridulce de crecer. Cuando descubrimos que cualquiera de las cosas que creíamos acerca de la vida no eran como nos habian contado nuestras familias y la sociedad.

Da igual si es la universidad, el amor y las relaciones, el mercado laboral, o el camino espiritual, por poner algunos ejemplos de muchos que seguro se os pueden ocurrir. Y al descubrirlo, con dolor muchas veces, crecemos en otra dirección, dejando atrás lastres y falsos caminos y creencias. Hemos descubierto un trocito más de verdad que nos llevará hacia adelante.
En ese proceso, en ese viaje en el tren de nuestras vidas, paramos en diferentes estaciones.
Sistemas de creencias, herramientas, religiones, personas, grupos, maestros, gurús. Y quién sabe que mas.

búsqueda de la verdad y crecimiento.
Nuestro crecimiento va ligado a la búsqueda de la verdad.

“Consuelo”:

Buscamos sin saberlo consuelo en primera instancia.  Y no está mal hacerlo. Es muy humano.El consuelo es buscar respuestas que nos conforten, nos den paz perpetua.Un salvavidas para sentirnos seguros.
Queremos respuestas, conocimiento, despertar, encontrar paz. Pero el consuelo no es el fin último, es la verdad. Y despertar es un proceso sin fin.
El consuelo sería-si me lo permiten los sabios- el yesod del arbol de la vida cabalístico hebreo, y la verdad es el keter al que todos debemos aspirar.

En la cábala yesod (el ego) es necesario, pero si nos “quedamos ahí” y no ascendemos, quedamos presa de un espejismo existencial. Creemos haber alcanzado la verdad, que esta mucho más arriba, en tiferet (el corazón, el yo verdadero), y aún más arriba en keter (La unidad, Dios, el alma inmortal). Es como confundir el cuerpo con el alma. Cuando el cuerpo no es sino un reflejo de nuestra alma, que habita eternamente en mundos superiores, mientras el cuerpo tiene fecha de caducidad. Igual que el consuelo y la verdad. Uno (el consuelo) vale para un rato, la otra (verdad) para la eternidad.

“El dedo que apunta la luna no es la luna.”

proverbio oriental.


En esa ascensión desde los velos de la ignorancia de lo que somos, en esa ascensión desde la masa humana hipnotizada, dormida y anestesiada, ascendemos con mas preguntas, buscando respuestas que nos llevan a preguntas aún mas profundas.
Parando en grupos, sistemas, tradiciones. Buscando herramientas. Con subidas y bajadas.

La luna debe su luz al Sol.
La luna refleja la luz del sol, no tiene luz propia.

El proceso:

En este proceso conocemos nuestra sombra, aquella con la que caminamos de la mano hace siglos vida tras vida.
Enfrentando nuestra propia oscuridad, para transmutarla en luz. Nuestra oscuridad es todo aquello que nos impide ascender, despertar y hallar la verdad.sobre nosotros mismos y el mundo.

El consuelo sería entonces conformarnos con quedarnos en una construcción a medida de nuestro ego que nos permita soportar el dolor de crecer. Sería como si en una travesía por el desierto, paramos en el primer oasis que encontramos pensando que ya hemos salido del desierto. Y no es así. Es solo un oasis, seguimos en el desierto.Podemos quedarnos en ese oasis para siempre, o tomar fuerzas en el para continuar nuestra marcha que nos lleve a tierras fértiles y ricas.

El oasis es un lugar maravilloso para tomar fuerzas, pero sigue estando dentro del desierto del que es mejor salir.


En todo este proceso del “viaje de nuestras vidas”, en el camino encontramos estaciones donde “se nos promete” encontrar  “la verdad”, algunos sistemas que nos prometen la felicidad, la paz y en definitiva, cierto consuelo.

“La verdad” o “consuelo:


Pero hallar consuelo no es la verdad. El consuelo es dependencia, es espejismo, es seguridad, es ese “ya está”, “aquí me quedo”, “lo logré”, este es el maestro, el grupo, la tradición, el método, o tantas cosas que busca la gente que al final no soporta la ardua, incesante e interminable busqueda de la verdad. Una verdad que nadie, ningún sistema o tradición o maestro, por excelso que sea puede darte, sino tu mismo, conectando con  Dios como mejor puedas, y con su voluntad y su gracia, alcanzando retazos de esa verdad absoluta en cada “estación” de tu vida, para morir, encarnar de nuevo y volver a empezar. Una verdad que no alcanzarás plenamente hasta el final de tu proceso de evolución en esta tierra.

Grupos y sistemas:


Los sistemas de creencias, religiones, escuelas y tradiciones son necesarios en esta búsqueda.
El trabajo con otros, la hermandad, el aprendizaje, la guía, los grupos. Hay personas en cuya encarnación actual trabajaran con una escuela, método o tradicion la mayor parte de sus vidas. Otras necesitan estar en varias, o en  ninguna. No hay formula mágica, aunque si es cierto que sea cual sea el sistema que uno elija, se debe profundizar en el suficiente tiempo para poder “progresar”.
Algunos dicen:


“Aprendiz de todo, maestro de nada”.

Es una frase util e interesante, pero no categórica. Hay que profundizar, ser leal, entregarse, ser buen “discípulo”. Pero también mantener tu individualidad, tu voluntad y no cederla a otros para estar “calentito”. Este es el peligro del “consuelo” que nos aleja de la verdad. El ser humano ha necesitado las estructuras grupales para desarrollarse, la sociedad, la “manada”.
Pero ahora, en esta oportunidad para un nuevo mundo, debemos dejar atras la etapa prepersonal, donde nuestro destino está ligado “al grupo”, y pasar a la individual, donde el grupo, grupos o escuelas a las que uno decide pertenecer, sean herramientas y medios, y no el fin. Así la construcción de un nuevo mundo se hará desde dentro de cada uno de nosotros, sin dependencias, con una nueva conciencia.

Los “egrégores”:


Las estructuras grupales, los llamados egregores hoy en dia, son muy peligrosos.Todo egregor o estructura grupal, desde lo micro (familias, grupos de amigos,etc) a lo macro (naciones,culturas,religiones,ideologías,grupos masivos,etc) dirigen el destino de muchas personas, a veces millones.

Muchas veces llenas de gente, profesores y maestros llenos de buenas intenciones, incluso conocimientos y elevación, y que incluso a veces no son conscientes que forman parte de algo que dirige sus destinos hacia horizontes desconocidos, muchas veces (cada vez más) hacia horizontes turbios y oscuros, en apariencia “luminosos”.

Decia un sabio:

“Hay luz en la oscuridad, y oscuridad en la luz. Lo más dificil de ver es esto último. O lo que es lo mismo, no todo lo que lleve “luz”, te puede llevar a tu libertad y a la verdad.”

luz y consuelo.
Hay seres en los mundos espirituales que portan múchisima luz. No por ello son siempre beneficiosos para el ser humano, incluso tienen agendas en contra del mismo.

Los egrégores tienen su propia agenda que casi nunca es clara o pública. Muchas veces engañosa. Normalmente camuflada detras de palabras como “luz”, “felicidad”, “conocimiento”, “verdad”. Porque todo eso vende. No todos te van a contar que la búsqueda de la verdad es un camino duro, farragoso, con grandes sombras y caidas. Que tras mucho trabajo personal interno, eso si, sin duda puede llevarte a mayor realización personal y felicidad. La felicidad de saber porque estás aquí y para qué.
Cuando los grupos son grandes, hay masas y multitudes, la cosa cambia, y fuerzas espirituales de todo tipo se ven muy interesadas en ello, y normalmente estas no suelen ser fuerzas beneficiosas para el ser humano.
El actual mundo es el mejor exponente de ello. Solo hay que mirar un poco alrededor y ver donde suelen dirigirse las grandes masas humanas asociadas a estructuras grupales olvidándose de su individualidad. Y cuando esto sucede, además perdemos algo muy valioso: nuestra libertad.

egrégores y verdad.
Los grandes grupos, sistemas y egrégores hoy dia nos hacen perder nuestra individualidad.

El maestro interno:


La verdad es el camino hacia el maestro interno, hacia la conexión directa y sin intermediarios con Dios.
Necesitamos herramientas, maestros, tradiciones afines a nuestra alma, sean estas cuales sean o esten en nuestro destino. Hermandad, interacción grupal, humildad al aprender de otros que pueden guiarnos con su conocimiento.No podemos desligarnos por completo de parte de nuestra naturaleza social, grupal.
Pero conviene distinguir y discernir entre  buscar consuelo o la verdad. Entre las agendas grupales y la de nuestras almas soberanas.

No es una decisión fàcil. Pero hoy, más que nunca es necesaria.
Porque un buen dia ese consuelo que confundimos con la verdad, puede hacernos despertar dándonos cuenta que quizá estabamos buscando solo una paz cómoda, y hemos suscrito agendas, cedido nuestra voluntad a otros, construido servidumbres y pactos (conscientes o no), que nos han desviado de lo que en principio nuestra alma anhelaba.
Como decía un maestro que tuve:

“Nunca vendas tu libertad por una cama caliente, una botella de vino, o palmaditas en la espalda.”

S.S.
Manuel R.D.

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